La vida

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¿Qué es vivir el momento?

Desde que nacemos empezamos a aprender cosas. Desde pequeños tenemos casi las mismas neuronas que de adultos, y no es la cantidad de éstas la que mide el aprendizaje y cuánto conocemos, si no las conexiones que entre ellas se produzcan, las sinapsis neuronales. ¿Pero cuánta información inválida, errónea, vamos introduciendo en nuestro subconsciente? Cuando somos adultos tenemos una gran cantidad de mierda  en nuestro subconsciente, y es esencial que cuanto más te centres en vivir, menos cosas necesitarás.

¿Y qué significa centrarse en vivir? Significa dejar de lado nuestras preocupaciones por nuestro estatus social, por las cosas materiales que tenemos, por el qué dirán, si me van a echar del trabajo, si esa persona ha decidido cortar toda relación… Dice un proverbio chino:

Si tienes un problema que no tiene solución, ¿para qué te preocupas? Y si tiene solución, ¿para qué te preocupas?

Hay que poner el foco en las actividades sencillas que por miles de años han constituido la base de nuestra existencia: dar largos paseos por la naturaleza que ayuda muchísimo a aclarar las ideas (ni te imaginas cuánto), tener conversaciones con nuestros amigos, leer un buen libro, jugar con los niños, acurrucarte con tu pareja en la cama y acariciarse, crear… Y cuando hablamos de crear nos referimos a lo que sea, no se trata de crear un invento genuino que salve a la humanidad, sino de cualquier cosa que disfrutes realizando, ya sea cocinar un plato con mucho amor, un dibujo (¡no tienes que ser Picasso!), crear un blog, lo que sea, que te haga mirar el reloj y exclamar:

«¿En serio he estado 3 horas? ¡Si parece que acabo de empezar!»

Esto es vivir, y no las actividades que durante las últimas décadas nos han ido robando cada vez más tiempo y requiriendo de nosotros cada vez más dinero (ir de compras, ver la tele, navegar por internet, mirar el móvil cada cinco segundos…). Estas actividades no son más que meros y simples pasatiempos de una sociedad basada en el consumo y la obsolescencia programada, que nos mantienen sedados y procrastinados, evitando que podamos experimentar nuestra vida real. Deja que salga a relucir tu propia expresión (¿Lo harías si no hubiese nadie mirando? Entonces hazlo).

Si te centras en vivir, te darás cuenta de que todas estas actividades ‘sucedáneas’ se difuminan en tu vida, dejan de tener sentido, «dejas de vivir para ellas y comienzas a vivir para ti». Para qué necesitas una televisión si puedes pasear por el bosque, ir a correr, escribir o quedar a conversar con un amigo.

Prioriza estas actividades en tu vida, y te darás cuenta de que vives más, necesitando mucho menos, sabiendo lo que es vivir el momento sin drama alguno sobrevolando nuestra cabeza buscando un lugar idóneo donde anidar.

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